Los celos son una característica de la condición humana. Es un ácido que corroe todos los sentimientos de uno. Una vez que los celos dominan los sentimientos, ninguno de ellos prevalece. Los celos destruyen todo lo que el amor crea.


       Los celos son muestra de inseguridad y de inferioridad. Lo que hace a una persona sentir celos no es la relación que su pareja tiene con otra persona. Sus celos surgen de su propia inseguridad. No está seguro/a si su pareja lo/a ama. Esa falta de certeza atormenta a la persona y se vuelve posesiva.


       Los celos también implican un sentido de inferioridad. Los que tienen este complejo ven en cada persona un rival potencial, porque cualquiera puede ser mejor que ellos. Temen que sus parejas los dejen tan pronto como encuentren a otra persona más conveniente.


       Los celos son el sentimiento más humano. ¿Cómo puede un ser divino, creador de la humanidad, único dios verdadero tener celos? ¿Acaso se siente inseguro? ¿Se siente inferior?


Éxodo


34:12 Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti.  


34:13 Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera.


34:14 Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.


34:15 Por tanto, no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y ofrecerán sacrificios a sus dioses, y te invitarán, y comerás de sus sacrificios;


       Ante todo, ¿por qué llamamos a dios Yahvé o Jehová cuando él se llama a sí mismo Celoso? Su nombre es Celoso porque es un dios celoso. Tiene celos de los dioses cananeos, de los dioses filisteos de los dioses heteos, etc. Pero, ¡por qué tiene celos

de ellos? ¿Acaso no es él el verdadero y único dios? ¿No es él el creador de todas las cosas del mundo, incluyendo a esos pueblos? ¿Por qué no hace por esas naciones, lo mismo que hace por los hebreos? ¿Acaso no son ellos también sus hijos?


       ¡Por supuesto que no! Aunque el génesis del nuevo testamento de Constantino clame que todos los pueblos fueron concebidos por los hijos de Noé, ninguno de ellos sabía de la existencia de Celoso_ T.C.C. (también conocido como) Yahvé o Jehová. Todos ellos tenían dioses, pero ninguno de ellos era él. ¿Cómo podría ser eso posible?


       La verdad es que Celoso_ T.C.C. Yahvé o Jehová_ no creó a toda la gente del mundo. Esas culturas tenían sus propios dioses, y él estaba compitiendo con ellos. Para él, realmente existían. Por eso es que estaba celoso de ellos. Si te fijas, cuando Celoso_ T.C.C. Yahvé o Jehová_ habla acerca de esos dioses, no dice, “No adorarás a falsos dioses.” En vez de eso él dice, “No adorarás otros dioses.” Esos dioses son sus iguales. Piensa. ¿Quién tiene celos de algo que no existe? Él, el creador de todo lo viviente y no viviente del mundo, tenía que saber que no había otros dioses. Aún si esos pueblos los adoraban, ya que eran falsos dioses, nunca concederían ninguna petición. Pero ese era el problema. Todos esos dioses otorgaban lo que la gente les pedía, no todo, pero lo suficiente para que mantuvieran su fe en ellos.



       Ahora tenemos un problema. Si esos dioses eran falsos, ¿cómo podían cumplir los deseos a sus seguidores? ¿Acaso estaba Celoso_ T.C.C. Yahvé o Jehová_ involucrado en esos milagros? Lo dudo. Esa gente había estado recibiendo los favores de sus deidades mucho antes de que Celoso_ T.C.C. Yahvé o Jehová_ apareciera en la escena religiosa.


       La verdad es que ningún dios estaba detrás de esas acciones.  Como el comediante George Carlin dice,



“Si le pides a dios que te otorgue algunos favores, te dará algunos y te negará otros. Si no se los pides, aún así tendrás algunos y otros no los tendrás, las posibilidades son las mismas.”


       Yo estoy completamente de acuerdo con eso.


       Una mejor manera de ejemplificar esto es comparar las religiones judeo-cristianas con otras religiones alrededor del mundo. Cuando los taoístas rezan, algunas veces obtienen lo que quieren y algunas veces no. Lo mismo pasa cuando los budistas, musulmanes, hindúes, etc. lo hacen. Todos obtienen lo que necesitan, pero no siempre. Sin embargo, lo que obtienen es suficiente para mantener su fe viva. Sé que los judeo-cristianos dirán que los dioses de esas personas son el mismo Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová), lo que pasa es que ellos lo nombran de manera diferente. Pero yo sé que eso no es verdad. Nunca verás a los judíos orándole a Alá en una mezquita; a los musulmanes  orándole a Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) en una sinagoga; a los budistas rezándole a Jesús en una iglesia; a los mormones rezándole a Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) en una catedral; a los testigos de Jehová rezándole a Jesús en un templo mormón, o a los católicos rezándole a Confucio en una pagoda. Es más, ninguno de ellos va de una religión a otra. Eso sería un sacrilegio. Esa es la prueba esencial de que ellos no adoran al mismo dios.


       Ahora sabemos por qué Celoso (T.C.C. Yahvé o Jehová) era un dios celoso. Sus rivales podían fácilmente robarle la fe de sus hijos. Por eso era que estaba dispuesto a matarlos antes de permitir que adoraran a otros dioses.


       Los celos de dios me dicen que Moisés no hablaba con ningún dios, y ningún dios le respondía. No era dios quien estaba celoso; eran los levitas, los que escribían la biblia, los que lo estaban. Ellos sabían que los dioses de la tierra prometida eran tan poderosos como el dios que ellos estaban creando. Al momento que sus hermanos se cambiaran a esos dioses, ellos perderían todos sus privilegios. Por eso era que reiteradamente les decían que destruyeran todos los otros dioses, para asegurarse de que su papel en la sociedad hebrea durara por siempre.


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